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Motivación
22 de septiembre de 2025

Volver al propósito cuando entrenar pesa

A veces entrenar cuesta. Volver al "por qué" ordena la cabeza y el corazón. Cómo encontrar sentido en los días difíciles.

Hay días en los que ir a entrenar cuesta un montón. El cuerpo no acompaña, la cabeza está en otro lado, o simplemente las ganas no aparecen. Es algo que le pasa a casi todos los deportistas, sin importar el nivel o la experiencia.

Cuando eso ocurre, hay una pregunta que puede ayudar a ordenar todo: ¿Para qué estoy haciendo esto?

El propósito como brújula

El propósito no es el objetivo. Un objetivo puede ser ganar una medalla, mejorar una marca personal o entrar al equipo titular. El propósito es algo más profundo: es el sentido que encontrás en lo que hacés.

Puede ser crecer como persona, compartir algo con otros, superarte a vos mismo, demostrar que podés. Lo que sea que te mueva desde adentro.

Cuando ese propósito está claro, los días difíciles tienen dirección. No desaparecen, pero tienen un para qué.

Disfrutar no es "aflojar": es mirar el proceso, celebrar los mini-logros y recuperar el foco después de un error.

¿Cómo trabajarlo?

1. Escribilo

Tomá cinco minutos y respondé: ¿Por qué empecé en este deporte? ¿Qué me da que no encuentro en otro lado?

No tiene que sonar heroico. Puede ser simple y honesto.

2. Decidí pequeñas cosas del proceso

Cuando la motivación baja, ayuda tomar decisiones concretas sobre el propio entrenamiento. No esperar que otros lo hagan. Notar el progreso propio. Entrenar en buen clima grupal.

Estas pequeñas decisiones hacen que el disfrute suba y sea más fácil sostener la práctica.

3. Elegí una intención semanal

No hace falta un plan de vida. Alcanza con elegir una intención para la semana: aprender algo nuevo, compartir el proceso con un compañero, ir con más presencia a los entrenamientos.

Cuando algo no salga como esperabas, volvé a esa intención.

Para familias y entrenadores

El entorno importa mucho. Ofrecer opciones, reconocer el progreso y estar presentes emocionalmente alimenta la motivación y el disfrute. La presión por el resultado, en cambio, suele hacer lo contrario.

Un deportista que sabe por qué entrena es mucho más difícil de quebrar cuando las cosas se ponen difíciles. Y eso se construye con tiempo, con conversaciones, con espacio para que encuentre su propio sentido.

¿Tenés claro cuál es tu propósito en el deporte?

Lic. Ayelén Gallard

Licenciada en Psicología · Diplomada en Psicología del Deporte · Orientación Humanista-Logoterapéutica

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